“Quo Vadis Perú ante la OCDE” por Oscar Maúrtua de Romaña

Escrito por spdi 24-09-2018 en OCDE. Comentarios (0)

                                                                              “Quo Vadis Perú ante la OCDE”

                                                                                                                                                             Oscar Maúrtua de Romaña

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), desde su creación en 1961, congrega a 36 Estados Miembro, de los cuales tres son parte de la Alianza del Pacífico: Chile, México y Colombia que haciendo uso de los grandes beneficios mutuos alcanzados, permiten coadyuvar con la promoción del desarrollo integral y sostenible de otras naciones emergentes, como el Perú, según las prioridades que identifique el mismo para bienestar y calidad de vida de sus ciudadanos.

La OCDE representa para el mundo más del 47% del PBI global, 2 tercios del comercio mundial, 17% de la población mundial, más de EU$ 350 millones del presupuesto anual, y alberga a más de 300 Comités y Grupos de Trabajo Especializados, más de 250 publicaciones por año con alrededor de 150 000 delegados, según fuentes del Banco Mundial.

El Perú, al ser la cuarta economía regional de América Latina, según el US News, su importancia geoestratégica y geoeconómica, nos demuestra que la inserción a la OCDE, traerá un beneficio económico – social  mutuo y de integración con los otras economías regionales emergentes, como son Chile, Colombia y México. 

Los objetivos globales asumidos por sus miembros, la hacen que se desarrolle a base de cuatro principales pilares: Intercambio de experiencias y mejores prácticas, generación de estadísticas comparables, diálogo franco y abierto, y apoyo a la cooperación económica y social internacional.

En 2009, sin ser aún parte, el Perú fue miembro del Centro de Desarrollo de la OCDE. Posteriormente, en noviembre de 2012, se presenta la solicitud de adhesión, con el anhelo de incorporación. El 2013, el Consejo estable a el Programa País, y suscrito en el 2014 por el Perú, único país en ser considerado un modelo regional, sin ser miembro, pero con la misión de desarrollar métodos innovadoras de asociación y colaboración, que alcancen un conocimiento recíproco de las experiencias y mecanismos implementados para el mejoramiento de áreas claves: 1. Crecimiento económico; 2. Gobernanza pública, anticorrupción y transparencia; 3. Capital humano y productividad; y 4. Medio ambiente.

A pesar que ya transcurrió más de una media década, y aunque el Perú es el único participante modelo del proyecto “Programa País”, que contiene 19 subproyectos multidisciplinarios, no garantiza la automática adhesión, pero si le permite incorporarse a Comités, y Grupos de Trabajo de relevancia para los Miembros OCDE, a través de la Declaración sobre Ética, Integridad y Transparencia o el Convenio para Combatir el Cohecho, Diálogo Político sobre las Cadenas Globales de Valor para la Producción, la Transformación y el Desarrollo y el Diálogo Político sobre Desarrollo basado en los Recursos Naturales, Declaración sobre Inversiones Internacionales y Empresas Multinacionales, Comité de Inversión y Adhesión a la Declaración de la OCDE sobre Inversiones Internacionales y Empresas Multinacionales, Grupo de Trabajo sobre cohecho en transacciones comerciales internacionales, Comité de Competencia y Comité de Políticas del Consumidor. Asimismo, Perú es miembro del Foro Global sobre Transparencia e Intercambio de Información impulsado por la OCDE.

Recientemente, el Perú dio un principal paso para su adhesión, con la firma del Plan Erosión de Bases y Beneficios (por sus siglas en inglés BEPS), el cual busca combatir la erosión de bases imponibles y transferencia de utilidades; es decir, se pretende actualizar el sistema tributario de acuerdo a la dinámica de la globalización, preponderando la lucha contra la planificación fiscal agresiva de las multinacionales. El desafío más que gran enfrenta el Perú para su adhesión es el secreto bancario, un derecho reconocido constitucionalmente en Perú, con ello se da respuesta eficiente y basada en resultados.

En materia de institucionalidad y fortalecimiento de la transparencia, el pasado mes de julio, Perú se convertirá en el 44 y 7 nación de América Latina, que tan pronto se deposite este instrumento, se inicia el proceso de adhesión a la Declaración sobre Ética, Integridad y Transparencia o el Convenio para Combatir el Cohecho de Funcionarios Públicos Extranjeros en Transacciones Comerciales Antisoborno (Convención Anti – Soborno) y el Convenio Multilateral sobre Asistencia Administrativa Mutua en Asuntos Fiscales, el cual ya tiene sus primeros resultados en materia de ayuda colectiva transfronteriza.

No cabe duda del fiel compromiso del país para adoptar instrumentos integrales para la lucha mutua de la corrupción a todo nivel.  Desde la academia, representada por CENTRUM Católica, el exitoso Foro Perú – OCDE de 2016, se promovió para alcanzar otros logros como son los 29 Decretos Legislativos que se implementan desde el 2016, cuando el gobierno de turno y expertos nacionales e internacionales, incluyeron dentro del plan de reformas nacionales cuatro revisiones de políticas: Revisión Multidimensional de País del Perú, Gobernabilidad Pública Reseña de Perú, Revisión Territorial de Perú, y Skills Beyond School - Revisión de Educación y Capacitación Vocacional.

En este tiempo de “Reforma Estatal” y “Turbulencia Política”, producto de la debilidad institucional y del choque de poderes internos, respectivamente; es propicio reflexionar sobre el Interés Nacional del Perú y el ingreso a la OCDE. Nuestro ingreso. Los beneficios que promete nuestra adhesión son de largo alcance, que implica incidir en la agenda global a través de la experiencia en gestión de políticas públicas integrales y sostenibles, que como país miembro tendremos acceso a los centro de alto nivel en investigación, compartir experiencias de buenas prácticas, pero sobre todo permitirá estar en una constante evaluación y monitoreo de ejecución de los proyectos mundiales con impacto económico y social.

Las primeras proyecciones, para el ingreso a OCDE en el 2021, se dieron según los indicadores de crecimiento del PBI, que debieran mantenerse en un rango de 4% a 5% anual, con una inflación menor al 2%. El Riego País, para la quincena de setiembre del año en curso, reportó la ubicación del Perú en un 1.14%, el más bajo en comparación con Colombia (1.73 puntos) y México (1.83 puntos), según el Emerging Markets Bond Index – Perú y el banco de inversión JP Morgan.

A nivel internacional, el Perú en los indicadores de competitividad mundial 2017 – 2018 se ubica en el puesto 72° de 137 países, destacando sobre los 12 pilares de evaluación, en el Ambiente Macroeconómico y Desarrollo del Mercado Financiero, en el 32° y 35°respectivamente. En el Índice de Gobernabilidad Mundial, sobre el pilar de Efectividad del Gobierno, nos ubicamos en el puesto 97° de 193 países evaluados por el Governance Matters 2016 del Banco Mundial, el cual busca capturar las percepciones de la calidad de los servicios públicos, la calidad de la función pública y el grado de su independencia de las presiones políticas, la calidad de la política formulación e implementación, y la credibilidad del compromiso del gobierno con tales políticas.

Respecto, al Índice de Percepción de Corrupción 2017, elaborado por Transparencia Internacional, el Perú se ubica en el puesto 37, que en el rango de 0 (muy corrupto) - 100(ausencia de corrupción), nos demuestra la alta preocupación por esta situación que asola a países emergentes  de la región, como Colombia, Brasil, Panamá, Tailandia y Panamá, que se ubican en la misma línea.

En resumen, resulta propicio mencionar, que ante las bajas económicas, y la inestabilidad política que se presencia hoy, debemos considerar los esfuerzos que se realizaron a nivel multisectorial, con la Comisión Especial de Seguimiento de la Incorporación del Perú y el Centro Nacional de Planeamiento Estratégico (CEPLAN), la Comisión Multisectorial Perú-OCDE, Presidencia del Consejo de Ministros, y de los ministerios de Relaciones Exteriores y Economía y Finanzas.

El trabajo articulado y consensuado da énfasis del compromiso que deseamos asumir con las mejores economías del mundo, por eso se insta a las fuerzas políticas prestar atención a los principales casos de interés nacional que  fortalezcan nuestra visión de futuro en el sistema internacional del siglo XXI. El Perú, no puede dejar pasar grandes oportunidades, como el Programa País o el evento internacional que se realizará en noviembre próximo en el Cuzco, 15° Foro Global  de Estadísticas de Turismo, que sin duda pone en la vitrina del mundo las bondades de nuestro país.

Por tal motivo, lograr que prime la sensatez de los poderes públicos, basados en los pesos y contrapesos constitucionales, definitivamente que tendrá notables impactos en cómo nos observa la OCDE y sus miembros.