Betty Luz Salcedo Espejo: La ciencia y tecnología como parte de la política exterior del Perú en el siglo del Asia Pacífico

Escrito por spdi 09-05-2018 en Ciencia y tecnología. Comentarios (0)

LA CIENCIA Y TECNOLOGÍA COMO PARTE DE LA POLÍTICA EXTERIOR DEL PERÚ EN El SIGLO DEL ASIA PACÍFICO

Betty Luz Salcedo Espejo *


Resumen:

La Política Exterior del Perú en el siglo XXI, ha cobrado tal protagonismo que a nivel internacional tiene una marcada reputación y prestigio. Los grandes intelectuales que los componen y las propuestas de desarrollo internacional han generado gran debate entre los académicos más reconocidos del medio. La presente investigación trata de evaluar las oportunidades que nos presenta este “Siglo del Asia Pacífico” que propone una nueva oportunidad de Cooperación para el Desarrollo, es decir, frente a las ventajas comparativas que tienen los modelos asiáticos, principalmente el bloque de Cooperación del Asia Pacífico (APEC) para con el Perú. Es importante desarrollar un nuevo modelo de Cooperación Técnico – Científico, que desarrolle cinco pilares para convertir al Perú en el Hub del Asia, así como la creación de la figura del “Agregado Científico”, la descentralización de la Ciencia, Tecnología e Innovación (CT+I), la investigación constante del Asia Pacífico, a través del Centro de Investigación Nacional sobre el Asia Pacífica para la Cooperación Técnica – Científica, entre otras propuestas, que revalúe el modelo de Economía Social de Mercado vigente, para actualizarlo por un modelo de “Economía del Conocimiento”.   

Abstrac:

The Foreign Policy of Peru in the 21st century has taken on such prominence that internationally it has a strong reputation and prestige. The great intellectuals, who compose them and the proposals of international development have generated great debate among the most recognized academics of the medium. The present investigation it tries to evaluate the opportunities presented to us by this "Century of Asia Pacific", proposes a new opportunity for Cooperation for Development, that is, against the comparative advantages that Asian models have, mainly the Cooperation block of the Asia Pacific (APEC) to Peru. It is important to develop a new model of Technical-Scientific Cooperation, which develops five pillars to make Peru the Hub of Asia, as well as the creation of the figure of the "Scientific Aggregate", the decentralization of Science, Technology and Innovation (CT + I), the constant research of Asia Pacific, through the National Research Center on Pacific Asia for Technical - Scientific Cooperation, among other proposals, to revalue the current Social Market Economy model, to update it by a model of "Knowledge Economy".


Palabras clave: Ciencia, Tecnología e Innovación (CT+I), Economía del Conocimiento, Competitividad, Innovación, Desarrollo Industrial, Asia Pacífico (APEC).

Keywords: Science, Technology and Innovation (CT+I), Knowledge Economy, Competitiveness, Innovation, Industrial Development.


I.  50° aniversario del CONCYTEC

Desde su conformación en los años 50´, su aporte y trabajo ha sido incansable, como institución rectora del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología e Innovación Tecnológica, SINACYT, integrada por la Academia, los Institutos de Investigación del Estado, las organizaciones empresariales, las comunidades y la sociedad civil. Está regida por la Ley Marco de Ciencia y Tecnología N° 28303.

CONCYTEC, a través de “Política Nacional 2016-2021”, ha contribuido al país con este acto que orienta el destino del país. Este documento complementario al Decreto Supremo N° 015-2016 que aprueba la Política Nacional para el Desarrollo de la Ciencia, Tecnología e Innovación (CT+I), es fuente para consignar el diagnóstico estadístico y detallado del desarrollo de las I+D+I en el contexto peruano. Asimismo, se considera importante relevar como avance de la CT+I, el empoderamiento a CONCYTEC, base fundamental para el desarrollo el Perú en materia. En el aumentado de presupuesto, se han gestado fondos públicos para el financiamiento de actividades de CTI. El 2013, el gobierno creó el Fondo Marco para la Innovación, Ciencia y Tecnología (FOMITEC), destinando S/. 300 millones para el diseño e implementación de instrumentos financieros y económicos que busquen incentivar el desarrollo de la ciencia, tecnología e innovación para la competitividad. Asimismo, el FONDECYT ha incrementado su presupuesto de S/.5 millones en el 2012 a S/. 260 millones en el 2014. Adicionalmente, a principios del 2013 se inició la ejecución de la segunda fase del Proyecto Innovación para la Competitividad (FINCYT 2), que inyectará al sistema de innovación US$ 100 millones. Lo anterior, cobra importancia del rol que ha asumido esta institución, ya que en el marco del APEC 2016, se realizó la 7ma reunión del Grupo de Trabajo PPSTI, durante el mes de mayo en la ciudad de Arequipa, y el Perú a través del CONCYTEC, fue el responsable de su organización y conducción, logrando desarrollar todas las actividades con gran éxito.

En esa línea, como trabajo prioritario el 2016, se realizó el “I Censo Nacional de Investigación y Desarrollo a Centros de Investigación” (2016), es una fuente de inspiración para la investigación en CT+I. El análisis del Gasto en Investigación y Desarrollo a nivel nacional, dio como resultado la carencia de presupuesto para realizar investigación en ciencia y tecnología, asimismo resaltó la situación actual del capital humano en el Perú, y los resultados que se obtuvieron sobre los proyectos de investigación ya empezados, y qué retos deberá afrontar con ayuda de la comunidad científica en el Perú y los centros de investigaciones que se fomenten.

Finalmente, uno de los aportes igual de significativos que los anteriores, es el proyecto “Crear para crear” (2014), una estrategia nacional para el desarrollo de la ciencia y tecnología, el cual tiene como objetivo principal mejorar la calidad de los centros de investigación, donde se permita mejorar la calidad de sus resultados, respondiendo adecuadamente a las necesidades del sector productivo y siendo competitivos a nivel internacional. Por ello, en el informe se destaca la necesidad de incrementar las capacidades y mejorar la vinculación entre los centros de investigación. Orientado a establecer y mejorar los lazos de colaboración que existen entre los centros de investigación, nacionales e internacionales, permitiéndoles compartir información y optimizar el uso de sus recursos. De esta manera, aporta a nuestra investigación, ya que la cooperación técnica –científica entre los socios estratégicos del Asia Pacífico generará un rápido ascenso en ciencia y tecnología del Perú. 

II. Diagnóstico del rol de la ciencia y tecnología en la política exterior del Perú

La Constitución Política del Perú, en el Art. 14 enfatiza: Es deber del Estado promover el desarrollo científico y tecnológico del país. Mientras que sobre la adecuación de las Políticas Públicas, en el vigésimo Punto del Acuerdo Nacional – sobre Ciencia y Tecnología, se reafirma el compromiso de los políticos, fortalecer la capacidad del país para generar y utilizar conocimientos científicos y tecnológicos, para desarrollar los recursos humanos y mejorar la gestión de los recursos naturales y la competitividad de las empresas.

La Política Exterior del Perú está constituida principalmente por los Objetivos Estratégicos Nacionales, y las 31 Políticas del Estado mencionados en el Acuerdo Nacional. Asimismo, desde CEPLAN, se trazan medidas que estén de acuerdo al Plan Bicentenario, pues no hay política peruana que no cumpla con la visión de futuro. Dentro del cual, se destaca la Sexta Política, compuesto por siete objetivos básicos, que en suma explican el compromiso de ejecutar una política exterior al servicio de la paz, la democracia y el desarrollo, mediante una adecuada inserción del Perú en el mundo y en los mercados internacionales, respetando los principios y normas del Derecho Internacional, en un marco de diálogo interinstitucional, incluyendo a las organizaciones políticas y a la sociedad civil.[1]

Aunque implícitamente está la Ciencia, Tecnología e Innovación (CT+I), dentro de los objetivos, en realidad se observa que aún no es una prioridad inmediata a considerar a la CT+I parte de la Política Exterior del Perú. Pero, si un objetivo mundial. La Agenda 2030, desde el compromiso asumido en la Asamblea General de Naciones Unidas, el Perú debe incluir dentro de sus objetivos nacionales, este tema trascendental para coadyuvar en la construcción de infraestructuras resilientes, promover la industrialización inclusiva y sostenible y fomentar la innovación (Objetivo de Desarrollo Sostenible) en todas las naciones.

A diferencia de otras economías regionales, como Chile, Colombia y México, que a través de sus direcciones especiales inmersas en su Ministerio de Relaciones Exteriores, ven un modo de posicionar la política exterior de su país, a través de las figuras de “Agregados Científicos”, a fin de impulsar el desarrollo de los cinco pilares de la CT+I: El fortalecimiento de la Inversiones, la Generación del Conocimiento, la Transferencia de Conocimiento y Tecnología, Innovación y Competitividad.

Francisco Sagasti, en muchas ocasiones ha reflexionado sobre la importancia de la CT+I en la Política Exterior en el Perú, sintetizando así, que una de las principales estrategias de éxito de las grandes economías en el mundo, fue su capacidad de desarrollo en esta área. Por lo que organismos internacionales, incluyendo la Unión Europea, la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), han dado prioridad a la cooperación científica y tecnológica durante decenios. El contraste con lo que sucede en América Latina es notable, ya que la ciencia, tecnología e innovación figuran rara vez entre los objetivos de las cancillerías en la región (Bustamante y Sagasti, p. 209).

Promover un clima de paz y seguridad a nivel mundial, es símbolo del deseo por el desarrollo sostenible y holísticos de las naciones, por tanto es de vital importancia, que en aras de cumplir con este compromiso, desde la Cancillería se siga coadyuvando con el trabajo que realiza el Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica del Perú (CONCYTEC) y la Agencia Peruana de Cooperación (APCI), pero de una forma más activa y directa. La manera de fomentar en principio se basa por comprender, que ante un mundo tan globalizado como el que presenciamos, existe una nueva concepción de CT+I. Bustamante y Sagasti (2015: 206) afirman:

La capacidad holística e integradora de las nuevas tecnologías, hace que cada vez más se interactúen entre empresas, centros de investigación, universidades, agencias gubernamentales y todo tipo de instituciones vinculadas a la generación de conocimiento científico, su transformación en tecnología y su aplicación práctica a través de la innovación.

Por tanto, la CT+I se debe concebir que es parte de la condición estatal, sin ello no puede desarrollarse en todos los espacios de su vida. Tan profunda es su importancia, que en materia de Relaciones Internacionales, es vital el control y el manejo de las TICs, ya que cobra valor en los casos de “ciberseguridad”, “ciberespionaje”, o “ciberespacio” en el que se desarrolla la política internacional del siglo XXI.

Parte del análisis de la política internacional, son las asimetrías entre Estados, pues son cada vez mayores, cuando se evalúa el desarrollo de Ciencia Tecnología e Innovación (CT+I).  Bustamante y Sagasti  (2015: 221-222), hace referencia a los países OCDE y el Perú, sobre la capacidad de inversión y la producción de CT+I:

 (…) el ingreso por habitante es ocho veces mayor en esos países que en el Perú; si comparásemos los indicadores de capacidad científica y tecnológica, podríamos ver que los países de la OECD tienen, en promedio, 90 veces más artículos científicos por 100.000 habitantes que el Perú, 280 veces más patentes por 100.000 habitantes, y 152 veces más exportaciones de alta tecnología por habitante. Esto indica que, desde una perspectiva de capacidades científicas y tecnológicas, el Perú podría ser receptor de cooperación internacional.

En ese sentido, surge en el análisis, ¿cuánto más debe invertir en el Perú para ser considerado “País OCDE”?, o ¿siempre estaremos sujetos a la Cooperación para desarrollarnos como nación altamente competitiva?, o más aún ¿no somos capaces de crear nuestra propia tecnología para potenciar nuestra capacidad innovadora? o ¿qué nos falta para generar una Economía del Conocimiento?

Sería muy complejo resolver cada una de estas interrogantes, pero de cualquier modo, si el promedio de inversión regional en CT+I es de 0.3% a 0.5%, el Perú al menos debe duplicar su cifra vigente a 0.4% anual para los dos próximos años. La Cooperación Internacional para el Desarrollo, es uno de los principales mecanismos de progreso en los países en vías de desarrollo.

III. Potencial de competitividad del Perú en el Asia Pacífico

La visión de futuro próximo del Perú, se encuentra en el desarrollo de sus políticas y planes al 2021. Actualmente, el Perú cuenta con un crecimiento económico sostenido a pesar de los fenómenos sociales-políticos que podrían haber desestabilizado la balanza comercial. Sin embargo, según el Ranking de Competitividad Mundial 2017, el Perú se ubica en el puesto 55° (de 63 economías en lista), donde se refleja el descenso de competitividad que el Perú ha tenido desde el 2008, año en el cual el país se posicionaba en el puesto 35 de 55 países. Mientras tanto, el Perú, en el Ranking de Competitividad Digital Mundial 2017, se ubica en el penúltimo lugar (puesto 62 de 63 economías evaluadas).[2]

Desde el análisis que nos brinda el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo, el impacto de nuestra Economía en el Asia Pacífico, es realmente una oportunidad para generar mayor competitividad con la región. En el supuesto que el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP), que reúne a 11 de las economías más importantes de la zona, al Perú le facilitaría su posicionamiento. Las ventajas económicas son exponenciales, ya que más de US $4 215 alcanza las exportaciones no tradicionales, es decir representaría el 36% de total de exportación del Perú. Por este motivo, es tanto el interés del Perú, de consolidar dicho acuerdo, que aún se encuentra en proceso de negociación. Son 11 mercados, que no solo contribuirán económicamente, sino en CT+I.

Actualmente, el aporte económico del APEC es realmente sorprendente. Las 21 economías APEC, que son parte del Asia Pacífico, representan aproximadamente el 50% de la población mundial, 58% del PBI global y cerca del 44% del comercio mundial. En el caso del Perú, el Foro significó un salto al éxito, pues el comercio ha crecido hasta el 12% anual y el 60% de las exportaciones e importaciones devienen de las 21 Economías.

La posición geopolítica del Perú, es realmente estratégica en este “Siglo del Asia”.  Un  plan  de  acción  especialmente  prometedor  para América Latina y el Asia-Pacífico sería desarrollar un planteamiento sinérgico dirigido a la  cooperación entre  las  dos  regiones:  integración  de  los  objetivos  mutuos  de liberalización del comercio y de las inversiones, estabilidad financiera y macroeconómica y una cooperación más amplia que incluyera otros ámbitos aparte del económico, como la CT+I. El liderazgo de la región, sin duda, es asumida por China y EE.UU. en el bloque del APEC. Se debe tomar, en cuenta para materia de nuestros intereses nacionales, el actual enfrentamiento económico comercial, que existe en la zona, para análisis de nuestros intereses nacionales. La figura económica china viene consolidándose como la segunda en el mundo, incluso se piensa que podría superar a EE.UU. El Fondo Monetario Internacional, estimó que para el 2017, China proyectaba un crecimiento de 6,7%, siendo superior a la hegemonía americana, pues su proyección de crecimiento fue de 2,1%, con proyección al 2018, sea el mismo, pero con posibilidades de llegar al 2,5%; mientras que China, crecería en promedio a 6.4%, y esto podría mantenerse al 2020. Deberá de existir un juego de intereses balanceado para aprovechar de ambas economías los beneficios que pueden brindar a economías como la peruana.

Por otra lado, retomando el valor económico, que tiene la posición geográfica del Perú, y vinculándolo con la CT+I, es importante citar a Bustamante y Sagasti (2015: 205), pues afirman, que durante el último medio siglo, ni el Perú ni América Latina, en su conjunto, ha podido aún movilizar el potencial que representan la ciencia, la tecnología y la innovación para apoyar el desarrollo. Para algunos analistas esta ha sido la causa principal de las dificultades económicas de la región. Sin duda, que parte de la realidad de este sector, es el limitado presupuesto que brinda el Estado peruano a este sector, pero antes analizado, es una oportunidad de captar financiamiento, nuestros socios del Asia Pacífico son los que podrán contribuir al proceso de industrialización peruano.

Asimismo, parte del análisis de los modelos asiáticos en materia de CT+I, implica comprender que el crecimiento actual de las economías se deben a que basaron su desarrollo industrial en las inversiones del capital extranjero, extrayendo de estos la transferencia de conocimientos y tecnología. Su ubicación geográfica trae consigo una cadena de beneficios, pues les permitió tener fácil acceso a las vías marítimas para la exportación de sus productos y la relativa cercanía entre ellos que favoreció las corrientes de capital.  En el caso del Perú, el Mar de Grau nos exige que implementemos, gracias a los lazos de cooperación que se puedan fomentar con nuestros socios de Asia Pacífico, un sistema portuario que recepcione las grandes capacidades de importación asiática.

Las exportaciones son la fuente de su crecimiento económico, que acompañado de la estabilidad económica producido por las IED, así como la apertura de mercados con apoyo el Estado, incluso se le otorgó créditos para las industrias estratégicas. El Perú debe seguir caracterizándose por desarrollar una cultura de libre mercado. Según Doing Business 2016, Perú ocupó el tercer lugar en Latinoamérica y el 50º en el mundo de 189 países en la facilidad para hacer empresa y negocio. Los Acuerdos Comerciales, vigentes con países del Asia Pacífico, deberán seguir incrementándose, aun cuando fuera de forma bilateral. 

Sin una economía desarrollada y fortalecida, será imposible hablar de CT+I. Para materia de nuestra investigación, debemos mencionar que nada se pudo construir en las economías asiáticas, sin considerar la importancia del aumento de la fuerza laboral. Su prioridad fue establecer niveles educativos de calidad, principalmente fomentando carreras de ciencia y tecnología, para consolidar sus modelos en una “Economía del conocimiento”, donde el papel estatal, jugó un rol trascendental en la eficiente sincronización entre el sector público y privado. 

A pesar, de no ubicarnos en los mejores puestos de las clasificadoras mundiales de competitividad, el Perú cuenta con insumos por explotar y alcanzar los altos niveles deseados. La esperanza se encuentra en las nuevas generaciones que deberán de empoderar al Perú, y llevar a los niveles de competitividad antes no vistos. Leif, Edvinsoon y S. Malone, Michael (1999), en su artículo el “Capital Intelectual”, explica cómo identificar y calcular el valor de los recursos intangibles de su empresa, que en este caso como dirían los autores de la investigación “Planeamiento Estratégico del Perú”, es la empresa “Perú SA”, la que considere en su esencia de la llamada economía del conocimiento son enormes flujos de inversión para capital humano tanto como para tecnología informática. De este modo, se presenta una nueva alternativa de crecimiento económico para un país emergente como el Perú, que se basa en la promoción la exportación de materias bruta.

La población que deberá ser parte de esta Economía del Conocimiento, es la PEA, que en los últimos años ha crecido a cifras exponenciales. INEI (2015) en el marco de las celebraciones por el Día Internacional de las Juventudes, demostró con porcentajes que al  2015, esta masa de Población Económica Activa (PEA) asciende a 8 millones 377 mil, representando el 27% del total a nivel nacional, y en Lima Metropolitana la población entre 15 y 29 años de edad, asciende a 2 millones 646 mil, seguido de los departamentos de La Libertad con 515 mil, Piura con 501 mil, Cajamarca 408 mil y Puno con 402 mil, que en teoría se encuentra en edad de desarrollarse profesionalmente, a través de una carrera técnica o universitaria. 

Según la investigación realizada, y revalorando los modelos asiáticos, la fuerza laboral que da mayor contribución al desarrollo de la CT+I, son los profesionales técnicos. El Sistema Nacional de Evaluación, Acreditación  y Certificación de la calidad Educativa (SINEACE), en su informe del 2015, sobre la “Demanda laboral de técnicos en el Perú y expectativas sobre la certificación de competencias”, explica la gran importancia de los trabajadores técnicos, destacando, que son los que más aportan a la economía del Perú, por ello son mejor considerados como PEA, a pesar de ser solo un 4.5%, mientras que la población profesional alcanzó un 7,9% al 2010.

El desarrollo en los últimos años de la educación técnico superior, según el I Censo Nacional de Investigación y Desarrollo a Centros de Investigación (2016) sobre Innovación y Desarrollo (I+D), indica que más de 5 mil 408 personas acceden a este tipo de educación; mostrando un incremento de 13.1 por ciento con respecto al 2014, que fue de 4 mil 780 personas. Según tipo de personal, 62.4 % del total del personal dedicado a I+D se declaró como investigador, 22.1 % tuvo la categoría de técnicos y 15.5 % restante tuvo la categoría de otro personal de apoyo.

Asimismo, las brechas son más amplias cuando no se desarrolla CT+I entre los países desarrollados y en vías de desarrollo, pues las capacidades de generar y utilizar conocimiento es mucho mayor que las disparidades económicas, trata de enfatizar el investigador Sagasti. Los países ricos están mucho mejor preparados para aprovechar la explosión del conocimiento, a diferencia de los países de ingresos medios y bajos están quedando rezagados como usuarios y consumidores pasivos de productos y servicios intensivos en ciencia y tecnología (Bustamante y Sagasti, 2015). Debemos romper, con la mítica idea, de que el Perú solo es un país de exportación de materias primas y eso es posible en la medida que se fortalezca la capital humano, en CT+I.

Por eso, se debe concebir que el futuro del Perú se encuentra en el desarrollo de una Economía del Conocimiento, entendida como la inversión del capital intelectual, dentro del cual se trata de fortalecer el talento humano, que se encuentra concatenado con el tema de propiedad intelectual, ya que el conocimiento es por naturaleza un bien público e intangible. No hay mejor forma de comprender el proceso de industrialización del Perú, sin la creación de formación de capital humano especializado, y esto es posible siempre que la transferencia de tecnología y conocimiento, se considere una estrategia de desarrollo.

Kusoki y McEvily y Chakravarthy (como se citó en el Informe del Programa Especial de Prospectiva y Vigilancia Tecnológica - CONCYTEC, 2017), señalan al respecto “(…) el conocimiento es una de las fuentes más importantes de creación de ventajas competitivas y la información del entorno se pone en valor y se convierte en conocimiento útil para la generar diferenciación y/o productividad en la organización. Desde las reflexiones y los análisis comparativos elaborados para esta investigación, se concluye que los objetivos básicos de desarrollo de la CT+I son dos: Competitividad y Productividad.

A razón de esto, la participación de tres actores claves en el desarrollo de la CT+I en el Perú (Estado, Academia y Empresa) se fue trabajando en espacios importantes como el CADE[3], que se organiza anualmente.

CADE 2017, trajo muchas expectativas después de lo mencionado por la Presidenta del CONCYTEC, Fabiola León-Velarde, en el área de ciencia y tecnología, la capacidad de inversión proyectada en esta área es de 3, 000 millones de dólares, aunque no es la cifra ideal, ya que a diferencia de países como Chile o Brasil, que invierten de 0.5% a 1% de su PBI anual, el Perú solo lo hace en 0.1% a 0.2%, muy distante aún de los países OCDE.[4] Los niveles de investigación, creación de patentes y el desarrollo de tecnología peruana es casi nula. Lamentablemente, los factores son diversos y complejos, que involucran a una serie de actores y acciones, que deben ser asumidas por los jefes de Estado, Académicos y Empresarios, incluso Sociedad Civil.

Desde la actividad que desarrolla CADE en el Perú, podemos considerar exponencial la que nos brinda en temas de competitividad, pues espacios nacionales, como éste donde se consideran los avances en tres sectores primordiales de desarrollo como es el económico, social e institucional, nos demuestran los desafíos vigentes a trabajar, primero como país, y luego como parte de un todo. La visión del futuro próximo del Perú (Plan Bicentenario), es vista en indicadores de que realiza CADE Mide.[5]

En la investigación “Planeamiento Estratégico del Perú” realizada por Díaz, Hein, Lobos, Mesías (2017), en su análisis sobre las fuerzas tecnológicas y científicas, enfatiza, citando a su vez el Informe de Índice Mundial de Innovación de 2017, elaborado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI 2017:87):

Con respecto a América Latina, fue considerada como una región con importante potencial de innovación sin explotar, sin embargo, en relación con otras regiones, no ha mejorado significativamente, siendo la inversión de 0.8% de su PBI. Aunque hubo poco gasto en I+D [Investigación y Desarrollo], se considera que los gobiernos locales, las empresas y otros actores, tienen entre su agenda la inversión en innovación. Se avizora complicaciones en la inversión en I+D en la región debido a los problemas económicos que presenta Brasil, la mayor economía, por lo que será necesaria una mayor cooperación regional en I+D.

La realidad peruana nos hace ver que a pesar de contar con los recursos humanos, aunque no del todo capacitado, para alcanzar un proceso de industrialización promedio, habrían fenómenos como el débil institucionalismo (corrupción), que cobra preponderancia en las Inversiones Extranjeras Directas (IED), y por ende en la Transferencia de Tecnologías y de Conocimiento. Los actuales acontecimientos que se suscitaron en América Latina, por los casos de corrupción entre las grandes constructoras brasileñas, Empresas Transnacionales (ETN), y los gobiernos, reflejan la alta capacidad de influencia negativa y positiva que éstas tienen en la economía de los países receptores; así como el nivel de diplomacia corporativa desarrollada al interior de estas, ya que incluso para algunos especialistas, comprenden que el éxito de las ETN brasileñas, a lo largo de la historia, devienen de la diplomacia pública de Brasil, ya que parte de su política exterior y posicionamiento tecnológico en la región, era promocionar los servicios de estos actores internacionales.  

Por otro lado, es importante reconocer el rol trascendental que cumple la Cooperación Internacional para el Desarrollo para generar CT+I en el Perú, función realizada desde la APCI y el Ministerio de Relaciones Exteriores. Bustamante y Sagasti (2015:214), revaloran el trabajo realizado por la Cancillería, en esta materia, pues es una de los países pioneros en poner énfasis en la Cooperación Sur-Sur (CSS) y Triangular para impulsar la CT+I, trayendo consigo grandes beneficios:

De 10 iniciativas de CSS entre el 2008 y el 2011 se pasó a más de 100 actividades en 2012–2013. El Perú ha participado en plataformas de colaboración que facilitan la Cooperación Sur-Sur y la Cooperación Triangular, en la cual un país desarrollado aporta recursos para promover programas entre países en desarrollo. Además, estas plataformas permiten concretar alianzas políticas bilaterales y multilaterales, y coordinar posiciones conjuntas en negociaciones internacionales.  

En ese sentido, nos da la posibilidad de proponer a nivel multilateral, que el Perú cuenta con una oportunidad única de desarrollo en CT+I. Las 21 economías que conforman el Foro de Cooperación Económica de Asia Pacífico (APEC), podrían darnos resultados más eficientes en corto o mediano plazo para generar mayor capacidad de inversión, transferencia de conocimiento y tecnología a fin de generar “Cultura de la Innovación”, pero sobre todo tener mayor capacidad de competitividad en el Sistema Internacional vigente. A diferencia de lo que nos propone actualmente, otros países, que (…) solo en el 30% de ellas [negociaciones internacionales] el Perú es oferente de cooperación, y en el 70% restante el país es destinatario de la cooperación proveniente de países como México, Chile, Colombia, Guatemala, El Salvador, Honduras, Brasil y Tailandia (APCI, 2013: 41) (Bustamante y Sagasti, 2015).

IV. Propuestas de desarrollo en el Asia Pacífico

Bajo el paraguas del tan anhelado proyecto de industrialización del Perú, surgen las siguientes iniciativas y propuestas de desarrollo en el Asia Pacífico, donde las Relaciones Internacionales deberán jugar un papel trascendental. Los investigadores peruanos, Bustamante y Sagasti (2015), en sus reflexiones acerca de la CT+I en la realidad peruana con los demás países, consideran importante replantear las propuestas de la Conferencia Mundial sobre Ciencia y Tecnología para el Desarrollo (Viena, 1979). (…) La creciente importancia de la ciencia y la tecnología en la transición hacia la sociedad del conocimiento ofrece una nueva oportunidad para crear esquemas de cooperación internacional, que podrían empezar a concretarse en el ámbito regional. (p. 221).

El plan de desarrollo sinérgico que se propone nos orienta a generar un tipo de cooperación, especializada en Ciencia y Tecnología, es decir promover la Cooperación Técnica – Productiva, que tenga por objetivos principales cinco pilares: Transferencia de Tecnología y Conocimiento, Generación de Conocimiento, atracción de inversiones y desarrolle la Competitividad del Perú. Su fundamento teórico se sustenta en la “Cooperación para el Desarrollo” y “Economía del Conocimiento”. En ese sentido, consideramos tomar en cuenta las siguientes propuestas:

1.  El proceso de descentralización es uno de los proyectos que el Perú asume desde los inicios del siglo XXI, pues es fundamental que los gobiernos regionales también generen desarrollo en CT+I para sus comunidades, a través de una diplomacia paralela o mejor llamada Paradiplomacia. Este tipo de actos, ya se visibilizan en los “Acuerdos Interinstitucionales”, promovido por la Dirección General de Tratados del MRE, así como los “Memorándum de Entendimiento” y los “Hermanamientos de Ciudades”[6]. Sin embargo, desde la propia experiencia de la Dirección, existen aún grandes desafíos que deben ser materia de investigación, los vacíos jurídicos, la necesidad de tener agentes diplomáticos en cada región vigilante de la práctica de estos actores, podrían en muchas situaciones poner en peligro los intereses del Perú. Pero, no cabe duda, que mientras más pongamos en debate este tipo de situaciones y/o medidas a realizar en futuro próximo para el Perú, saldremos adelante con el fortalecimiento del Estado desde sus regiones. Oportunidad de CT+I, para todos los peruanos, las políticas de inclusión y desarrollo nos irán dirigiendo para innovar la Política Exterior del Perú.

2.  Bustamante y Sagasti (2015:209), sobre la siguiente propuesta, citan el Informe del Departamento de Estado en Washington, por referirse al potencial que debiera expandir los EE.UU. con los países de mayor desarrollo, donde debiera prestar  mayor atención a la cooperación científica y tecnológica, a fin de transformarlas en uno de los ejes de su vinculación con estos países. Asimismo, se propone medidas para transformar a las embajadas en puestos de observación y análisis de los avances científicos y tecnológicos en otras partes del mundo, capaces de canalizar información pertinente hacia los EE.UU.  

En base a este modelo, consideramos que debe ser una actitud a imitar, por parte del Estado peruano, pues la creación de la figura de “Agregados Científicos” en las embajadas del Asia Pacífico, será prioridad para fortalecer la propuesta de Cooperación Técnica – Científica. Dicho modelo es aplicado por algunos países de la región, como Chile, Colombia y México, estrategia que mayor resultado ha dado para mejorar y potenciar su economía basada en el conocimiento.

3.  La creación del Centro de Investigación Nacional sobre el Asia Pacífico para la Cooperación Técnica-Científica, que además promueve en conjunto con el CONCYTEC y APCI, Políticas Públicas sobre Ciencia y Tecnología, pero sobre todo genere Alianzas Públicas-Privadas Académicas, que genere educación técnica – universitaria de calidad basada en principios de CT+I.

Son más de 3000 millones de peruanos en exterior, que salen de su tierra que los vio nacer, con la única razón de buscar mejorar la calidad de vida de ellos y de su familia. Donde, la población joven peruana de 25 a 29 años es de un 13,5%, mientras que de 30 a 34 es de 13,4%, según el informe de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), quien además destacó sobre el perfil del migrante peruano. Asimismo, los peruanos de 15 a 29 años, suman un total de 31,9%, mientras que los de 30 a 49 años, son 42,4%. En consecuencia, se afirma que la ocupación laboral de emigrantes peruanos en EE.UU. es diversificada, pues en cifras del INEI recogidos por la OIM, se destacó que del 22,7% son estudiantes y solo el 9,4% profesionales, científicos e intelectuales y 5,5% técnicos peruanos.  

4.  Por tanto, es urgente generar Políticas Públicas que permitan el retorno de talentos, a través del financiamiento de proyectos científicos aplicables a la realidad nacional. Existen tantos talentos peruanos, que debido a las crisis políticas y económicas salieron de la patria para buscar mejores oportunidades, pero lamentablemente la situación en el Perú, no le podría dar las mismas facilidades de desarrollo que lo encontrado en el exterior.  Crear espacios para la investigación de calidad, es tarea de todos los peruanos. Pues, cerca del 72% de las 25 compañías más exitosas, según Fortune 500, cuentan con colaboradores migrantes en EE.UU. Así también, para el 2015, según la Superintendencia Nacional de Migraciones, los ciudadanos peruanos prefieren como primer lugar de destino a Chile, ya que más de un millón y medio ingresaron anualmente a este vecino país.

Y se recoge la experiencia chilena pues, parte de la estrategia que se plantea, proviene de modelo implantado por el vecino país. Que ha dado prioridad, a la Formación Técnica-Productiva de sus estudiantes de bajos recursos, brindándoles oportunidades personales, pero también generando una oportunidad de desarrollo para su país, pues los profesionales técnicos son los que brindan mayor aporte al proceso de industrialización del país, siempre que este sea de calidad y con un alto potencial tecnológico y científico.

En el último Informe de agosto del 2017 del  BCR, se relieva que las remesas del exterior, especialmente de EE.UU. y de Chile, crecieron en 6,3%; es decir, los envíos de dinero de los emigrantes peruanos ascendieron a US$ 766 millones, así como las remesas canalizadas a través de Empresas de Transferencia de Fondos (ETF’s) representaron el 45,1 por ciento del total y totalizaron US$ 345 millones en el segundo trimestre; mientras que a través de los bancos se trajeron del exterior un total de US$ 292 millones (38,2 por ciento del total). No solo basta recibir un beneficio económico, sino el aprendizaje alcanzado, y transmitirlo a sus connacionales. De este modo, estaremos recuperando nuestros talentos, así como estaremos generando desarrollo sostenible en el tan anhelado sueño de “Industrialización del Perú”. 

V. Conclusiones

La CT+I, juega un rol trascendental en el desarrollo de la naciones, más aún cuando estas no cuentan con medios para iniciar su proceso de industrialización. El Perú ha desarrollado una Política Exterior no considerando prioridad a estos pilares de desarrollo, pues la agenda variada y compleja con la que debe cargar, no le permite evaluar una nueva oportunidad de desarrollo. La Cooperación Técnica – Científica, con el Asia Pacífico, tomando como referencia y estrategia internacional su posición y relaciones comerciales con las 21 Economías que conforman el APEC. El proceso de industrialización en el Perú ha iniciado en los años 50´, sin embargo, situaciones políticas, económicas y sociales, nos alejaron del tan anhelado sueño de miles de peruanos. Por lo que, una nueva forma de avanzar en este proceso, es la CT+I, que no solo nos trae ganancias económicas, sino fortalece el capital intelectual peruano, generando fuerza laboral altamente capacitada. El sustento se debe a los cinco pilares que promueve, Transferencia de Tecnología y Conocimiento, mayor capacidad de inversiones, genera conocimiento, innova y nos posiciona en un país altamente competitivo. Aunque, unos de los grandes desafíos de CONCYTEC, en los últimos cincuenta años de creación es la falta de presupuesto para este sector, una nueva oportunidad se apertura al instituir una figura activa en las embajadas peruanas, “Agregado Científico”, que se encargue de desarrollar los cinco pilares de desarrollo para el Perú. El compromiso y la voluntad de política, podría no solo traernos en un corto plazo grandes resultados. Desde el trabajo que realiza APCI, como órgano canalizador de casos de cooperación, será fundamental, coadyuvar el trabajo a través del Centro de Investigación Nacional del Asia Pacífico, a fin de captar de forma permanente las oportunidades que brindan los nuevas economías asiáticas, que en este próximo siglo tratan de posicionarse económicamente, y donde el Perú no deberá desaprovechar las bondades en CT+I, que nos dejan luego de haber firmado acuerdos comerciales estratégicos.

Finalmente, surge para el Perú un desafío, potenciar el capital humano, en áreas de CT+I, pero sobre todo impulsar en el desarrollo de la educación técnica, ya que la capacidad de aporte económico es mayor, en esta área. Dotar de tecnología de punta y mecanismos que permitan una constante transferencia de conocimiento tecnológico, nos proyectará a consolidarnos en una Economía Social de Mercado, pero con un nuevo enfoque, “Economía del Conocimiento”. Tres actores claves, se reúnen en esta investigación, el Estado, la Academia y la Empresa, como principales ejecutores del proyecto, por ello desde CADE, se ha trabajado una serie de proyectos que permiten consolidar la industria del Perú. Anualmente, este espacio genera diálogo y consenso entre estos actores, por tanto surge la misma perspectiva que debemos imitar a un nivel internacional. Saber cómo aprovechar las fuerzas de estas tres hélices, nos llevarán a cumplir con la Agenda 2030, el Plan Bicentenario, y a nivel de APEC, con las Metas de Bogor (2020). 

Anexo 1

Balance estadístico del Desarrollo Social del Perú:

Fuente: CADE 2018. Consúltese: http://www.ipae.pe/


Anexo 2

Balance estadístico del Desarrollo Institucional del Perú:

Fuente: CADE 2018. Consúltese: http://www.ipae.pe/


Anexo 3

Balance estadístico del Desarrollo Económico del Perú:

Fuente: CADE 2018. Consúltese: http://www.ipae.pe/


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*Betty Luz Salcedo Espejo

Cursa estudios de pregrado en Relaciones Internacionales en la Universidad Tecnológica del Perú (UTP). Becaria del programa de formación, participación y voluntariado “Juventudes y ciudadanía política para la gobernanza democrática” dado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Escuela de Gobierno de PUCP, Jurado Nacional de Elecciones y Secretaría Nacional de Juventudes-Ministerio de Educación. Miembro Fundador de la ONG “Juventudes Por las Generaciones” (JPG) en la región Junín. Miembro Adscrito a la Red Nacional de Juventudes (RENAJUD) y Miembro Asociado al Taller de Derecho Internacional (TADI) de la UNMSM. Ha desarrollado cursos en Planeamiento Estratégico aplicando Balance Scord Card por ASQ ESAN y CALIDAR Consultores. Tiene estudios en curso en la especialidad de “Habilidades Directivas y Liderazgo” por la Universidad Atlántica de Europa.



[1] A razón del Acuerdo Nacional (2003), y una serie de estudios que evidencian la necesidad de trabajar por la Ciencia, Tecnología e Innovación en el Perú (CT+I) surge la necesidad de adoptar una "Plan Nacional de Ciencia y Tecnología e Innovación para la Competitividad y el Desarrollo Humano 2006-2021". Y la “Política Nacional para el Desarrollo de la Ciencia, Tecnología e Innovación” (2016), elaborada por el Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación.

[2]Gestión (2017)Perú cae al puesto 55 del Ranking de Competitividad Mundial 2017, ¿a qué países supera? Recuperado de https://gestion.pe/economia/peru-cae-puesto-55-ranking-competitividad-mundial-2017-paises-supera-136090.

[3] Espacio creado hace 58 años, donde se reúnen políticos, académicos y estudiantes para analizar tres aspectos principales del país: Desarrollo Económico, Desarrollo Social y Desarrollo Institucional. Sus valores corporativos los impulsan a buscar medidas de desarrollo integral para el Perú, donde principalmente actuarán tres actores del cambio: el Estado, la Academia y la Empresa, pues de ellos depende que áreas como la CT+I, se desarrollen en conjunto. Consúltese en http://www.ipae.pe/

[4]Gestión (2018) “Perú recibirá más de 3000 millones en ciencia y tecnología en los próximos tres años.”

[5]CADE (2018) En los Anexos 1,2 y 3 una breve descripción estadística de su análisis en base a los tres pilares. 

[6]Estos tres documentos de descentralización son acuerdos celebrados por escrito entre cualquier entidad pública descentralizada, y otro sujeto de derecho, para facilitar los lazos de cooperación y beneficio mutuo entre las partes. Su interés recae en que estos acuerdos cumplen con la normativa interna constitucional, además que no requieren del otorgamiento de Pleno Poderes para su firma, pero ello no significa que estos no estén sujetos y sea responsabilidad de la entidad pública central.